sábado, 31 de mayo de 2014

La verdad no sospechada

Andrea, la joven protagonista de "Nada", el clásico de Carmen Laforet, llega llena de ilusiones a Barcelona, esa ciudad que, aun durante la posguerra, promete convertir en realidad los sueños de quienes la eligen como destino. Desde la estación de trenes hasta la que será su casa, la de los parientes que la acogen en la calle de Aribau, a un tiro de piedra de la universidad en la que va a estudiar, sus ojos van asistiendo al bello espectáculo arquitectónico que ofrece la ciudad condal, mientras ella va preguntándose por las historias que se ocultan tras los visillos. Lo que no puede esperar es lo que se encontrará en su propia vivienda: Un hogar poblado de rencores y de miseria, en el que la violencia resulta un elemento cotidiano; en el que intentan controlarla y la tratan como a una más, o sea, con insultos y demás humillaciones. Sin llegar del todo a conocer las razones últimas de la locura que encierra esa casa, sí va descubriendo algunos de sus secretos, pues, como ella misma se dice "unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora". Lo cual no obsta para que esos hechos que presencia la hagan evolucionar y convertirse en la mujer que narra en un tiempo futuro dichas experiencias.
"Nada" es la historia de muchas ambiciones frustradas, pero también sirve como fresco de esa Barcelona de posguerra cuya fisonomía había cambiado rápidamente. Se nos habla de la burguesía, que tan importante papel ha jugado en el mundo cultural de la ciudad; de los artistas bohemios catalanes, algo así como el germen de la gauche divine; por supuesto, de las clases menos favorecidas, y de la relación existente entre dichos grupos, en gran medida marcada por la envidia.
La capacidad evocadora de Carmen Laforet parece no tener límites y solo por sus descripciones merece la pena la lectura de esta novela ("Barcelona se había quedado infinitamente vacía", dice Andrea con motivo de las vacaciones estivales, y con la simple inclusión de un adverbio nos hace sentir el peso trascendente del vacío que la envuelve). Pero no es esa la única virtud de "Nada". Solo que, por lo mismo que no he desvelado ningún detalle de las diversas tramas que cuenta, dejaré que seáis vosotros quienes descubráis los encantos que encierra entre sus páginas. Setenta años después de haber inaugurado el Premio Nadal, su lectura sigue atrapando como si acabara de ser escrita. O más, si la comparamos con algunas de las últimas novelas que han ganado.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Me casé con un comunista

Resulta difícil escribir sobre "Memorial del engaño", la última novela de Jorge Volpi, sin estropear al lector parte de su encanto. Precisamente porque desde un principio aclaramos la verdadera autoría de una obra que se presenta como el relato autobiográfico de un falso estafador, J. Volpi, responsable de un desfalco de 15 mil millones de dólares, actualmente prófugo de la ley. Tanto en la portada, como en el interior del libro (cuyo prólogo firma tan sólo con sus iniciales, A. W., un editor ficticio) se mantiene el artificio. Pero considero lícito hablar de ello, pues el mismo Jorge Volpi ya lo ha hecho previamente durante la promoción. 
Se trata ésta de una historia en dos tiempos: La que narra cómo su protagonista llega a lo más alto en el mundo de las finanzas y acaba por crear una estafa piramidal (en primera persona, a modo de confesión cínica); y la que desvela los datos sobre su padre que se desprenden de una investigación llevada a cabo junto a la que se convertirá en la esposa del narrador (el padre de éste falleció sin que llegara a conocerlo y su madre nunca quiso ser clara sobre las razones que lo llevaron a abandonarlos a ambos a principios de los 50). En la primera trama se nos explican de manera didáctica las razones de la actual crisis (principalmente, la desregularización del mercado de valores y la creación de derivados financieros que nadie pudiera comprender), mientras que en la segunda se nos habla, también con profusión de información, sobre el espionaje ruso en tiempos de la Guerra Fría y la posibilidad de que el padre del protagonista fuera un idealista espía situado en las altas esferas del gobierno estadounidense: Capitalismo y Comunismo, dos sistemas enfrentados destinados al fracaso por olvidarse en la práctica del individuo. O como diría Claudio Magris: "Utopía y desencanto". Todo ello envuelto en una estructura operística muy al gusto de un personaje que en ningún momento trata de expiar sus culpas.
¿Cuál es, en mi opinión, el problema de la novela? Que, salvo al comienzo, no me ha enganchado; que resulta relativamente predecible; que ya se nos ha explicado en otras ocasiones con datos similares las razones de la crisis; que el cinismo del protagonista acaba resultando impostado y que la estructura de la novela ni siquiera acaba de estar suficientemente justificada (para ello le falta pasión y le sobra desapego hacia casi todo por parte de este lobo de Wall Street sin excesos).
Por ello, sólo puedo decir que, aunque interesante y entretenida, la encuentro fallida y más digna de haber sido expuesta en forma de ensayo.

P. S.: No acepto críticas sobre el modelo de la foto. Es un autorretrato. Sin gafas pierdo mucho.
Para compensar (o para acabar de cargarme esta reseña), adjunto un poema anti-crisis. Pensé que viene a cuento. Dada su calidad, no hace falta aclarar que es mío:

"No puedo imaginar el esfuerzo tremendo
de luchar por una idea",
escribí en mis horas dichosas,
allá por mi juventud.
Mas llega a mí, con el tiempo, una fuerza
que me impele a levantar el puño
como gesto y como ariete
de esta causa:
La defensa de lo conseguido,
de aquello que era de todos
y entre todos hemos de proteger.

Construiremos un castillo,
una fortaleza;
dispondremos cocodrilos
para quienes traten de asaltarnos.
Nos apoyaremos unos a otros
y soportaremos que nos llamen demagogos;
que nos nombren por un color,
el de la sangre,
o por una situación física,
la del corazón,
como si fuera realmente eso lo que nos define.
Y no nos dejaremos vencer,
pues es justo,
pues es nuestro
lo que defendemos.

Porque la playa sigue estando debajo de los adoquines
que nos gobiernan.

P. S.: Lo sé. Sólo me ha faltado titularlo "El poder de la gente" y dedicárselo a la familia Bardem y a Almudena Grandes, pero es que no quería arriesgarme a que el ministro del interior mandase a los GEOs a mi casa. Espero que, por el momento, se conforme con investigar a los desdichados tuiteros (esa "mafia de las redes sociales", según un tío mío de derechas que me levanta dolor de cabeza cada vez que abre la boca). 

martes, 6 de mayo de 2014

Intimidad

Dice Paulette Petras que conocer el contenido de las estanterías ajenas es una forma de conocer sus vidas. Así que aquí os muestro parte de la mía (con alguna salvedad: la película "Marea roja" es de mi hermano):




P. S.: El cartel de "Vacanze romane" me lo regaló uno de mis dos mejores amigos. ¡¡¡Lo trajo de Roma!!! (El llavero con forma de caballo también me lo regaló él. ¡¡¡Lo trajo de Dinamarca!!! Vaya, eso sí es un amigo).
Ah, lo sé, me pasé con los filtros a la hora de editar las fotos, pero ya es tarde para corregirlo. Además, tampoco quedaron tan mal. Como he dicho anteriormente, es difícil conseguir que las fotografías de objetos no resulten planas.


martes, 29 de abril de 2014

Ensayo sobre la identidad

Imaginemos que somos un profesor de Historia con una existencia anodina, divorciado, con una pareja a la que no sabemos si queremos, porque, en realidad, no tenemos claro nada sobre nuestra vida, que además se ha convertido en un marasmo del que no conseguimos salir. Imaginemos que un día, al vernos cabizbajo, un compañero de trabajo nos recomienda distracción, que veamos una película que nos aparte de nuestras cuitas. ¿Cuál, por ejemplo?, le preguntaremos. Nos recomendará una que al parecer no es buena, pero que cumplirá su función de entretenernos. Supuestamente. La película, al fin, nos deja tal como estábamos. No comprendemos cómo ha podido creer nuestro compañero que así se iba a solucionar el problema que tenemos. Pero, no, no puede ser. De repente reparamos en que uno de los actores, uno secundario, casi un figurante, es idéntico a nosotros. Y en ese preciso instante una obsesión se apodera de nuestro cerebro (aclaremos, para quienes no hayan leído nunca la definición que hemos creado sobre la marcha, que las obsesiones son esa fuerza que nos arrastra a hacer realidad nuestro destino, a pesar de los buenos consejos del sentido común): Hemos de encontrar a ese ser que es exacto a nosotros. Hemos de confrontarlo.
Ése es el punto de partida de "El hombre duplicado", de José Saramago. Novela que ya tiene unos años y que ha sido magníficamente adaptada al cine recientemente con el título de "Enemy". Tan magníficamente que el visionado de la película resulta una experiencia complementaria y enriquecedora de la lectura del libro.
Como es habitual en las obras de Saramago, su autor nos habla en condicional respecto a situaciones kafkianas: ¿Y si surgiera una enfermedad que dejara ciega a la Humanidad?, ¿y si la muerte decidiera dejar de trabajar?, ¿y si las personas se abstuviesen de votar?,... A esas premisas convertidas en parábolas, se añade, en este caso, según interpreto, una que trata de denunciar la deshumanización de la sociedad moderna, masificada en megalópolis, globalizadora, que nos vuelve a todos iguales, individuos sin identidad, o cuya identidad es intercambiable, hormigas que se mueven de un lado a otro, en medio de un marasmo que apenas comprendemos.
Por supuesto nos encontramos nuevamente con las constantes a la hora de narrar de su autor: Oral y discursivo, sin signos de interrogación o exclamación, con los diálogos integrados en la acción tan solo mediante la separación de una coma, el uso de las variaciones sobre una misma cuestión y la repetición casi machacona de los nombres de los personajes (que yo recuerde, esto último únicamente no ocurría en "Todos los nombres", cuyo protagonista permanecía en el anonimato a lo largo de todo el libro).
Quizás sea por la universalidad del tema sobre el que trata la novela, por la profundidad alcanzada en su desarrollo o por el genio de Saramago, siempre comprometido con el arte y con el individuo, pero el caso es que mientras leía "El hombre duplicado" sentía que me encontraba ante un texto de esos que pasan a la Historia de la Literatura, en el que la palabra pesa como una piedra que su autor ha colocado para que perdure en el tiempo.

martes, 22 de abril de 2014

Coleccionando simetrías V: El Doppelgänger

No diré que el caso del Doppelgänger (respeto la mayúscula propia de los sustantivos en alemán) haya sido suficientemente tratado en la Literatura. Pero sí algo. Es digna de mención la famosa frase de Strindberg: "El que ve a su doble es que va a morir". Inquietante, ¿verdad?
Se dice que de todos existe una copia en algún lugar del planeta. Incluso, que si no existe en la actualidad, ha existido en el pasado o existirá en el futuro. Si ello fuera así, ésta supondría probablemente la forma de simetría más preocupante que cabe imaginar: ¿Qué podría estar haciendo nuestro doble en nuestro nombre y qué consecuencias resultarían de sus actos?
Digo esto a modo de introducción de las últimas citas sobre casualidades o coincidencias que he añadido a mi colección:

"Suponiendo que haya una persona que es una copia tuya, o tú una copia suya, y por lo visto la hay, no tienes ninguna obligación de ir a buscarla, ese tipo existe y tú no lo sabías, existes tú y él no lo sabe, nunca os visteis, nunca os cruzasteis en la calle, lo mejor que puedes hacer es, Y si me lo encuentro un día de éstos, si me cruzo con él en la calle, interrumpió Tertuliano Máximo Afonso, Vuelves la cara hacia otro lado, ni te he visto ni te conozco, Y si él se dirige a mí, Con que tenga un ápice de sensatez hará lo mismo".

"Es difícil considerar extraña a una persona que es igual que yo".

"Tertuliano Máximo Afonso no consigue escapar a la idea de que tantas casualidades y coincidencias juntas pueden muy bien corresponder a un plan por el momento inescrutable, pero cuyo desarrollo y desenlace ciertamente ya se encuentran determinados en las tablas en que el dicho Destino [...] apuntó, en el principio de los tiempos, la fecha en que caerá el primer cabello de la cabeza y la fecha en que se apagará la última sonrisa de la boca".

La cita con la que pongo fin a esta entrada parece dirigida a mí:

"Sigo pensando que tienes que acabar con esta maldita historia de sosias, gemelos y duplicados".

Al igual que la réplica se asemeja a lo que yo podría contestar:

"Tal vez, pero no lo consigo, es más fuerte que yo".

Todas estas frases forman parte de "El hombre duplicado", de José Saramago.

P. S.: Hablando de dobles, ¿qué otra cosa son las manos y los pies, sino reflejos semiespeculares? He ahí la razón de que publique una foto como la presente para ilustrar este texto. La hice yo, por supuesto.

domingo, 20 de abril de 2014

Regalando vida



Cada dos por tres, al reseñar algún libro, os digo que se trata de un obsequio que he recibido. Ya casi tengo complejo de pedigüeño (seguro que mis amigos leen en mi mirada una necesidad insaciable y desmedida y tratan de satisfacer este vicio solitario que padezco:  la bibliofagia) . Pero no os dejéis llevar por las apariencias. Aquí tenéis una prueba que las refuta: La foto que publico muestra dos novelas que regalé en noviembre. Porque sí, lo confieso, yo también regalo libros.
 Aaliya, la protagonista de "La mujer de papel", de Rabih Alameddine, dice: "la literatura me da vida". Cuando regalo un libro, si no vida, al menos espero estar transmitiendo la misma ilusión que yo siento cuando recibo uno.

P. S.: ¡Qué difícil es fotografiar libros sin que el resultado sea plano! Espero haberlo conseguido. (Por un lado, un chico con la boca tapada. Por otro, un sermón. Me gusta el contraste entre ambas imágenes).

lunes, 14 de abril de 2014

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos


Hay actrices con miradas poderosas, magnéticas, cuya fuerza hace que cada fotograma de las películas en las que aparecen cobre significado. Es algo que les ocurre a Najwa Nimri, a Laura Morante, a Paulina García,... En "Miel", nos reencontramos con una de esas actrices de mirada inolvidable: Jasmine Trinca, a la que ya vimos en "La habitación del hijo", "La mejor juventud", "Manual de  amor", "Romanzo criminale", "El caimán" y "Casa de tolerancia", por nombrar sus mejores filmes. Su rostro, algo andrógino, resulta duro e inocente a la vez, características necesarias para componer su personaje, el de una antigua estudiante de medicina (sólo cursó dos años, lo justo para haber adquirido ciertos conocimientos), que ayuda a morir a enfermos terminales o en un estado que convierte sus vidas en algo que ya no consideran vida. La suya es una labor clandestina, de ahí que use un pseudónimo: Miel. Y es que Irene, pues  ese es su nombre real, trata de endulzar los últimos momentos de sus clientes. (Resulta tan convincente, que yo mismo no dudaría en contratarla si me viera en el trance por el que ellos pasan).
Miel nunca se ha planteado éticamente lo que hace, hasta que se encuentra con alguien que rompe las reglas que ella se ha marcado. Lo cual supone un punto de inflexión y el comienzo de una relación inusitada que la hará evolucionar interiormente.
Valeria Golino dirige una película de tono intimista, cercano, sensorial, en la que destacan el uso balsámico de la música y una fotografía discreta, pero muy cuidada (la imagen que ilustra esta entrada está editada, pero deja patente la capacidad de la directora a la hora de conseguir encuadres de una plasticidad orgánica, por momentos lindante con lo pictórico). Una película que nos hace pensar, que nos plantea la torpeza inherente a cualquier dogma sobre la eutanasia y, en realidad, respecto a cualquier cuestión controvertida, puesto que, precisamente, el dogmatismo y el pensamiento son conceptos antagónicos.
Tanto en Italia, como en España, "Miel" ha pasado más bien inadvertida. No lo merecía.

P. S.: Ya sé que sobra aclararlo, pero lo haré: El título de esta entrada, por supuesto, es el mismo que el del famoso poema de Pavese. Para aquellos que no lo conozcan (probablemente, nadie), lo adjunto a continuación:

 "Verrà la morte e avrà i tuoi occhi-
questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola
un grido taciuto, un silenzio.
Così li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla.

Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti."

O sea,

"Vendrá la muerte y tendrá tus ojos,
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un remordimiento
viejo o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito apagado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas hacia ti
en el espejo. Oh ansiada esperanza
ese día, también nosotros,
sabremos que eres la vida y la nada.
Para todos, la muerte tiene una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como en el fondo del espejo
ver resurgir un rostro muerto,
como escuchar un labio mudo.
Callados bajaremos al vacío."

 En italiano suena mejor. Es mejor. Pero yo soy de los que necesitan las versiones bilingües.

miércoles, 9 de abril de 2014

Kolkata o la insoportable levedad del ser

Hace una semana o así, me pasé por mi librería de confianza con la sana intención de surtirme de libros para algún día poder nadar entre ellos (Francisco Umbral tiraba a su piscina los que le parecían infumables. En cambio, yo sueño con  llenar una con lo mejorcito de la literatura y hacerme unos largos). El caso es que llamó mi atención una faja: La de "La hondonada", de Jhumpa Lahiri, que rezaba lo siguiente: "Novela finalista de los premios Booker y National Book Award" (sic). El caso es que, cegado por el brillo de esas palabras, no pude evitar adquirirlo.
Os resumo la historia (espero que mejor de lo que lo hace la editorial Salamandra en la contraportada, pues, supongo que con la finalidad de no desvelar demasiado sobre el argumento, nos deja con la impresión de que éste va a ir por unos derroteros distintos a los que realmente toma): Calcuta, años 50. Dos hermanos inseparables, Subhash, el mayor, y Udayan, el pequeño, residen en un barrio humilde, a un tiro de piedra de un club de golf en el que nunca podrían permitirse entrar. Pasan los años y Subhash se va a estudiar a EEUU, mientras que Udayan se compromete políticamente con un partido maoísta de inspiración naxalita (la autora dedica algunas páginas a explicar en qué consistió dicho movimiento terrorista) y acaba siendo asesinado por la policía tras participar en un atentado. A partir de ahí comienza realmente la novela y acaban los tópicos.
El título del libro hace referencia a una hondonada, cercana a la casa de los hermanos, que se encuentra entre dos lagunas, en la que Udayan se oculta para evitar que lo encuentre la policía tras el atentado. Pero en realidad nos habla del vacío que provoca su muerte, ése que nadie podrá llenar jamás y que convierte a su hermano mayor en un recordatorio constante de su pérdida. La existencia del resto de los personajes girará a partir de entonces en torno a esa especie de agujero negro que lo vuelve todo silencio.  Pues ésa es la opción que adoptan: No enfrentarse a la situación, no afrontar el problema, callar y sufrir. La mejor postura si uno no tiene intención de construir un futuro. El problema de quienes se deciden por el silencio es que se arruinan la vida y se la arruinan a quienes intentan mantenerse a su lado y ayudarles. En el día a día, esta solución me provoca rechazo, pero la considero enriquecedora a la hora de desarrollar una historia. Por poco habitual en la literatura, porque supone transitar por terrenos alejados del sentimentalismo, porque insinúa el dolor sin mostrarlo de manera lacrimógena.  Por esa razón, Lahiri parece una escritora un tanto árida, hasta que notas cómo van calando los personajes en tu interior. Percibes el ambiente en que se mueven y ese presente continuo de pesar en el que parecen instalados, que los paraliza, manteniéndolos en suspenso. Y sientes la pausa, el vacío en el que  viven: La hondonada.

P. S.: Petición para quienes dirigen la editorial Salamandra: Por favor, contratad a alguien que revise los textos. Tantas erratas transmiten la impresión de un trabajo poco riguroso.

viernes, 28 de marzo de 2014

"Mientras arrojaban los libros a la hoguera"


Stefan Zweig nos describe en sus memorias un mundo seguro anterior a las dos grandres guerras: "Todo lo radical y violento parecía imposible en aquella era de la razón". Con esas sencillas palabras resume la época en que nació. Lamentablemente, como a tantos otros, le tocó asistir al desmoronamiento de ese mundo, demolido hasta los cimientos por los totalitarismos que asolaron Europa. Con el tiempo, se ha ido transmitiendo la idea de que el Holocausto tuvo que ver con el desconocimiento del pueblo alemán, pues parece imposible que si sus miembros hubieran sabido lo que ocurría en los campos de exterminio, hubieran podido apoyar al Tercer Reich. Anna Funder nos habla, en su magnífica novela histórica "Todo lo que soy", de aquellos intelectuales pacifistas que denunciaron lo que estaba ocurriendo y no lograron impedirlo, en gran medida, por la connivencia de los gobiernos extranjeros que luego tuvieron que combatir el nacionalsocialismo con las armas y, por supuesto, del pueblo alemán, responsable nada inocente de la ascención al poder de Hitler y los suyos.
"Tras el incendio del Reichstag y la persecución posterior, habían partido al exilio cincuenta y cinco mil alemanes, de los que unos dos mil eran escritores y artistas [...]. La masa de judíos llegó más tarde", narra Anna dando voz a Ruth Wesemann, activista y escritora de la que fue amiga durante 17 años, hasta el fallecimiento de la segunda. Ruth, su prima Dora Fabian (mucho más conocida que ella), el poeta y dramaturgo Ernst Toller y otros muchos exiliados forzosos formaron parte de ese grupo de ciudadanos alemanes que vieron venir lo que se avecinaba y trataron de evitarlo. Los que centran este relato huyeron primero a Gran Bretaña, donde no se les permitía publicar con sus nombres ningún escrito político, so pena de ser deportados. Si esa espada de Damocles no fuera suficiente, sufrían el acoso de la Gestapo o eran sencillamente secuestrados o asesinados por ella.
"Todo lo que soy" es un tributo a esas personas que arriesgaron o dieron su vida luchando por la Paz. Pero también lo es a la amistad, al valor de la experiencia, de la cultura y de la libertad. Al valor, sin más. A la integridad y a la dignidad del ser humano.
Anna Funder está dotada de una sensibilidad exquisita que la convierte en profunda sin resultar pedante o cursi. No sé si sus personajes destilan tanta sabiduría porque fueron personas de carne y hueso, porque vivieron intensamente o porque formaron parte de la elite cultural alemana, pero lo cierto es que es ésa la impresión que consigue transmitir su autora.
A ello, añadamos la posibilidad de dar una lectura actual al relato: "Para mí era insólito que el gobierno mintiera al pueblo [...]. Si no podíamos confiar en las autoridades, ¿en quién podíamos confiar? La respuesta era: en nosotros", dice Ruth Wesemann. Cierto. Frente a gobernantes mentirosos, los ciudadanos hemos de confiar en nosotros mismos, en nuestra capacidad para defender nuestros derechos y libertades de los ataques de  aquellos que tratan de arrebatárnoslos mientras se dibuja en sus rostros una sonrisa llena de cinismo.

Aparte:

P. S.: Por si alguien no pilla lo de la sonrisa cínica, os doy una pista. Es muy sutil, pero confío en que sepáis interpretarla.

Nota para mi mismo: ¡Cómo te pasas, Jose! ¿A quién se le ocurre insinuar que a estos tres les importamos todos una higa? Vale que dan grima, incluso miedo. Vale que no sirven ni para darle gusto a un caldo, pero, si alguna vez consigues ser banquero, te sacarán de cualquier apuro.

P. S.: Lo sé, siendo este un blog cultural, falta Wert, nuestro inefable ministro del ramo, que tan denodadamente ha luchado para hundirnos en la ignorancia, pero es que mi médico me tiene prohibido ver, publicar o tan siquiera intuir imágenes suyas.


domingo, 23 de marzo de 2014

Coleccionando simetrías IV: Cita dentro de una cita


Los Reyes Magos me trajeron libros, como todos los años (lo sé, es un poco tarde para dedicar una entrada a esto). La cuestión es que, a pesar de no haber acabado de leerlo, en uno de ellos hallé una de esas referencias a las coincidencias que aprecio tanto. La novela es muy buena, cosa que quizás sea innecesario aclarar, teniendo en cuenta cuál es su autor. Ya le dedicaré una reseña más adelante. Por el momento, habréis de conformaros con esta especie de pequeña matrioska: yo, citando a Vila-Matas, que a su vez cita a Justo Navarro:




"Me acordé, leyendo ese libro, de algo que le oí decir un día a Justo Navarro y que a veces he hecho pasar por mío: Hay coincidencias y casualidades con las que te mueres de risa y hay coincidencias y casualidades con las que te mueres".

 EL MAL DE MONTANO
Enrique Vila-Matas.

P. S.: Siempre he creído que existía una cierta similitud entre el tavaresco blog Paulette Petras, c´est moi y esta sección del mío. Aunque, claro, ése contiene cápsulas de ingenio de su autora y aquí tan sólo se recogen las que han escrito otros, no yo. Pues bien, las dudas que pudiera conservar se han disipado mediante una nueva simetría: Reviso su última entrada, publicada el día 15 de este mes. Se titula "Vila-(me) Matas suavemente".
Ante eso, únicamente cabe decir: Paulette, tú sí que me Vila-Matas.

domingo, 2 de marzo de 2014

Antes del amanecer






Un año más, llega la gala de los Oscar. Y, por primera vez en este blog, habrá predicciones, apuestas o como prefiráis llamarlas. Dudo de mis dotes adivinatorias. Más cuando veo que se están premiando películas que, en mi opinión, no han sido las mejores de la temporada (lo de la Academia de Cine Francesa no tiene nombre). Como sé que a muchos os gustan esos detalles, añado entre paréntesis cuál querría que ganase:









Oscars 2014 Mejor película
12 años de esclavitud (Ex-aequo: ¿Cómo elegir entre "Nebraska" y "Her", mis dos favoritas?).

Oscars 2014 Mejor director
Alfonso Cuarón por Gravity. (Por suerte, aquí no cabe ninguna duda para mí: Alexander Payne ha conseguido crear un clásico llamado "Nebraska").

Oscars 2014 Mejor actor protagonista
Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club. (Otros lo merecen tanto como él, pero ninguno más. Lleva unos pocos años demostrando que puede actuar, aunque me pregunto si seguirá eligiendo tan bien sus papeles en el futuro).

Oscars 2014 Mejor actriz protagonista
Cate Blanchett por Blue Jasmine. (En esta categoría, me basta con que no gane Sandrita. El resto de interpretaciones también son muy buenas).

Oscars 2014 Mejor actor de reparto
Jared Leto por Dallas Buyers. (Michael Fassbender es mi preferido. De hecho, creo que la interpretación de Jared es más bien del montón).

Oscars 2014 Mejor actriz de reparto
Jennifer Lawrence por La Gran estafa americana. (Sé que muchos no la aprecian demasiado, pero esta opción sería también mi favorita, si no fuera porque Juen Squibb está que se sale en "Nebraska" y se ha convertido en la elegida por mi corazón cinéfilo).

Oscars 2014 Mejor Película de Animación
Frozen. (Tachadme de infantil, pero mi preferida es "Ernest y Celestine", esa joyita de la cinematografía belga con guión del prestigioso escritor francés, nacido en Casablanca, Daniel Pennac).

Oscars 2014 Mejor Guión Original
Spike Jonze por Her

Oscars 2014 Mejor Guión Adaptado
John Ridley por Doce años de esclavitud. (Opto por la falta de pirotecnia de "Antes de anochecer" de Richard Linklater. Aunque lo de que los guiones de las secuelas sean considerados adaptaciones siempre me ha parecido que tiene poca base).

Oscars 2014 Mejor Fotografía
Gravity. (Me quedo con la de Nebraska. Ése blanco y negro me recuerda mucho a "The last picture show").

Oscars 2014 Mejores Efectos Especiales
Tim Webber, Chris Lawrence, Dave Shirk y Neil Corbould por Gravity. (La verdad, esta categoría me importa poco como para tener algún favorito).

Oscars 2014 Mejor diseño de vestuario
El Gran Gatsby. (Tampoco tengo favoritos, pero el vestuario de "La gran estafa americana" me pareció un personaje más y los kimonos de "The grandmaster" eran preciosos, por eso los destaco).

Oscars 2014 Mejor Banda Sonora Original
William Butler y Owen Pallett por Her (es mi favorita).

Oscars 2014 Mejor montaje
Alfonso Cuarón and Mark Sanger por Gravity. (Prefiero el de "La gran estafa americana", pero sé que puedo ser tachado de cutre y hortera).

Oscars 2014 Mejor documental
The Act of Killing

Oscars 2014 Mejor cortometraje documental 
The Lady in Number 6: Music Saved My Life

Oscars 2014 Mejor película de habla no inglesa
The Great Beauty de Italia (es mi favorita al cuadrado).

Oscars 2014 Mejor maquillaje
Jackass Presents: Bad Grandpa. (Una broma: Si se tratara del mejor trabajo de peluquería, tendrían que dárselo a Bradley Cooper por su permanente en "La gran estafa americana").

Oscars 2014 Mejor canción
Ordinary Love de Mandela: Un largo camino hacia la Libertad. (Prefiero "The moon Song" de la película "Her", aunque ésta no esté mal).

Oscars 2014 Mejor diseño de producción
Gravity (yo optaría por "Her").

Oscars 2014 Mejor cortometraje de animación
Get a Horse! de Lauren MacMullan y Dorothy McKim

Oscars 2014 Mejor cortometraje de ficción
The Voorman Problem de Mark Gill y Baldwin Li

Oscars 2014 Mejor edición de sonido
Glenn Freemantle por Gravity

Oscars 2014 Mejor mezcla de sonido
Skip Lievsay, Niv Adiri, Christopher Benstead y Chris Munro por Gravity

Y ahora, a reírse de mí cuando se sepa el resultado. (Ah, el título de esta entrada hace alusión a las madrugadas en vela que tenemos que sufrir en España para ver en directo la entrega de premios).

viernes, 14 de febrero de 2014

Un año de amor


Os confieso uno de mis prejuicios literarios: A pesar de gustarme las biografias, las autobiografías y las memorias, siempre que comienzo la lectura de una, temo la falta de interés que pueden producir en mí los años de infancia y adolescencia de la persona sobre la que versa. Por eso agradezco que, en el caso de "Un año ajetreado", de Anne Wiazemsky, ésta haya decidido saltarse esos estadios de su vida para pasar directamente a relatarnos el primer año de su relación con el cineasta francés Jean-Luc Godard.
Para quienes no sepan de quién se trata, Anne es nieta del Nobel de Literatura François Mauriac e hija de los príncipes Wiazemsky. No diría que vivió entre algodones durante los primeros años de su vida, pues perdió a su padre muy joven, pero sí que gozó de muchos privilegios. No todos nos movemos de mansión en mansión, ni somos amigos desde la infancia de Antoine Gallimard. Supongo que gracias a ese ambiente culturalmente elitista, protagonizó "Au hasard, Balthazar", de Robert Bresson, a la edad de 19 años. Tras su estreno, Godard, cautivado por su imagen en la pantalla, trató de conocerla. Pero fue una carta que Anne envió a la redacción de Cahiers du Cinéma lo que facilitó el encuentro que dio comienzo a su historia de amor.
Anne, casi carente de experiencia en ese terreno, no dejaba de ser una niña. Y así se sentía. Jean-Luc, que casi le doblaba la edad, impetuoso, excesivo y caprichoso, se comportaba en cierto modo como si también fuera un niño. En estas memorias noveladas, se nos describen los miedos, la inmadurez, la ilusión y el descubrimiento del sexo con amor típicos de la etapa sobre la que habla. Y se hace de manera tan vívida que parecemos estar descubriendo esas sensaciones con su autora.
Otro de los atractivos de esta obra es conocer íntimamente a personas a las que admiramos: Ese abuelo católico y cacascarrabias que era François Mauriac; una perfecta anfitriona llamada Jeanne Moreau; un cómplice amigo de toda la vida, Antoine Gallimard; un Godard que se convierte en un dictador excéntrico cuando dirige; y la presencia de Truffaut, Rivette,... No es de extrañar que Anne llegue a decir que en su "amor por Jean-Luc intervenía el amor a su profesión, a sus películas y a sus amigos: me enamoraba tanto él como su universo".
Godard, contradictorio, se muestra tierno y severo, es comunista y conduce un Alfa-Romeo. Resulta algo impúdica, en ocasiones, la manera en que Wiazemsky lo describe. Y completamente incomprensible su reacción en un momento dado: Jean-Luc "presa de otro ataque de rabia, me soltó una patada brutal", nos dice. Para, a continuación, seguir como si tal cosa, con bromas y risas.
No sé si éste es el libro perfecto para recomendar en San Valentín, pero igualmente lo hago. Cualquier día es bueno para disfrutar de una lectura fresca, amena e interesante como la suya, en la que, un poco a la manera de la Sagan, se da los buenos días, no a la tristeza, sino a la vida.

Sobre el amor

Decía Stendhal que "el amor es una maravillosa flor, pero es necesario tener el valor de ir a buscarla al borde de un horrible precipicio". Yo me he acercado a ese precipicio para traeros esa flor y evitaros el riesgo de caer a él. Espero que la disfrutéis.
También decía Pascal que "el amor es una palabra tan pequeña que hace sufrir tanto". Yo pienso que no es cierto, que lo que realmente hace sufrir es la falta de éste. Así que disfrutad del amor. Hoy y todos los días.

¡Feliz San Valentín!

P. S.: Los pingüinos, más que heterosexuales, son un estereotipo, lo sé. Pero resultan tan tiernos.

viernes, 7 de febrero de 2014

La Chona cumple años y entona un canto a Galicia, hey

Mi gata, que prometió no volver a asomar el hocico por este blog, pero ha decidido hacer una excepción por tratarse de ti, y yo, te deseamos que pases un feliz cumpleaños y sigas teniendo que aguantarnos durante al menos 100 más. Te queremos, chonita (por mucho que digas que me he vuelto un sentimental. Hay personas que lo merecen).

Poema analógico


Cualquiera que me haya leído sabe que como poeta soy un fraude, un cero a la izquierda, una caca de la vaca (vaya, pues escribid vosotros. No te jode), pero yo persisto en mi error (que quizás consista en publicar y exponerme a segundas lecturas). Aquí tenéis una prueba más de lo dicho:

Se interrumpe la vida
y todo queda igual:
Una pausa infinita,
ya sólo recuerdo,
cual foto que no cesaré de mirar.

Se interrumpió tu vida
y quedaste tal cual.
Esta broma infinita
de tenerte presente y saber que no estás.

Veo tus manos, que acaricié tantas veces.
No las puedo tocar.

Tu sonrisa tornó triste,
ahora fantasmal.

Me falta tu abrazo,
tus besos que olían a días dichosos.
Me falta posar mi cabeza en tu pecho
y escuchar el rumor de tu mundo interior.

Se interrumpe la vida.
Ya nada es igual.


P. S.: La foto es mía, aunque tampoco es como para estar orgulloso de ello.
El poema es triste y un tanto simplón. Lo sé, pero a mí me gusta.
Aviso: Cualquier comentario crítico será eliminado, como corresponde hacer a gente petarda que no respeta mi obra. Como se suele decir, "a reírse, al parque". (Es broma, claro).

domingo, 2 de febrero de 2014

Tan inútil como la equinácea

Tengo la impresión de que, en sociología, ha sido más estudiado el caso de aquellas personas que tratan de ser aceptadas por la mayoría y pulen, por ello, las aristas de su personalidad, que el de quienes, precisamente al sufrir presiones para asimilarse a los otros, acaban por exacerbar sus diferencias y convertirse en "perros verdes". Desde el punto de vista literario, sin embargo, resultan infinitamente más interesantes las segundas. Para quienes coincidan conmigo, les presento a Aaliya, la protagonista de "La mujer de papel", de Rabih Alameddine: Se trata de una anciana beirutí que nos narra su vida a la vez que nos va enamorando con sus reflexiones sobre casi todo: El amor, la soledad, el matrimonio, la religión, la guerra (cíclica en su país), la amistad, el Líbano y un largo etcétera llamado Literatura (nombres como Roberto Bolaño, Javier Marías, J. M. Coetzee, Marguerite Yourcenar -"Memorias de Adriano" es su libro favorito-, William Faulkner,...aparecen recurrentemente en el discurso de la protagonista). De muy joven, sus padres la casaron con un hombre al que ella se refiere habitualmente como el "energúmeno" o el "impotente". No mucho tiempo después, éste se divorció de ella con la típica fórmula de rechazarla. Desde entonces, decidió vivir sola. Trabajaba en una librería casi sin clientela que le facilitaba su mayor actividad: leer. No resulta extraño que se defina con las siguientes palabras: Soy "una gran lectora con un fastidioso dolor de espalda". Durante los últimos 50 años se ha dedicado a traducir grandes obras, más bien recientes, con el criterio de que no estén escritas en inglés o francés. Y, como ella sólo conoce esos idiomas y el árabe, lengua a la que las transpone, ha de realizar traducciones de traducciones, razón por la que no valora el resultado de su labor silenciosa. Supone que, como ella misma, no tiene ninguna importancia para los demás.
Probablemente sólo haya querido a dos personas, Ahmad y Hannah, presencias habituales en la librería en la que trabajaba. La historia de él nos habla de la pérdida de la inocencia; la de ella, de un amor imposible y, por ello, trágico, que resulta muy conmovedor.
No quiero desvelar gran cosa de esta novela, para no estropeárosla. Así que os animaré a darle una oportunidad compartiendo con vosotros algunas frases de las muchas inspiradas que contiene:
"Queridos escritores contemporáneos, hacéis que me sienta incompetente porque mi vida no es tan clara y concisa como vuestra literatura.
Debería mandar cartas a los escritores, a los talleres de escritura y a los editores. Estáis estrangulando la literatura, dejándola sin vida, frase a frase, todas hermosas, libro a libro, todos anodinos".
"No hay pérdida que sintamos más profundamente que la pérdida de lo que podría haber sido".
"Israel, ese ridículo estado pigmeo rebosante de autoestima". (Aaliya aclara que también considera el Líbano como un estado pigmeo, no se trata de una cuestión patriótica).
"Silvio Berlusconi [...] ese presumido con cara de rata". (Por si aún no lo habéis notado, una de sus actividades favoritas es quejarse).
El título original de "La mujer de papel" ("An unnecessary woman") hace referencia, sospecho, a la similitud poética entre la protagonista y el Arte. Como dijo Oscar Wilde: "Todo arte es completamente inútil".

P. S.: Espero que te haya gustado la reseña, Paulette. No me juzgues con excesiva severidad. Y gracias por darme a conocer esta novela.

miércoles, 29 de enero de 2014

¿Quién eres?


Dice Zadie Smith que cuando escribe tiene que contenerse, porque, si no, acabaría siendo tan poco clara como el Joyce de "Finnegans Wake". Si obviamos lo pretenciosa que parece dicha afirmación, hemos de coincidir con ella en que ciertamente se nota que le gusta jugar con las formas, aunque más bien con aquéllas que resultan obvias. Nunca nos perdemos respecto al significado de cada frase ni dudamos de qué personaje habla. En su última novela, "NWLONDON", encontramos dos caligramas y se imita el flujo de la conciencia. Fuera de eso y de la estructura del libro, no podemos hablar de una obra de la complejidad, por ejemplo, de "Las olas", de Virginia Woolf. Sin embargo, considero que se trata de una novela interesante, atrevida y en absoluto desdeñable.
En ella, se nos narran varias historias, todas referentes a personajes nacidos y criados en el mismo barrio conflictivo del noroeste de Londres (de ahí el título): Leah, de clase media, ha conseguido salir adelante. Empatiza demasiado, por eso es fácil que le tomen el pelo. Su mayor problema es que no quiere tener hijos y está rodeada de personas que la presionan para que los tenga. Le sisa píldoras anticonceptivas a su amiga Natalie, a la que conoce desde pequeña. Ésta se halla casada con un hombre rico, abogado de prestigio, guapo; sus hijos son educados,.. Básicamente, es uno el inconveniente que empaña esa imagen de familia idílica: que nada de eso la hace feliz. Conocemos a otro personaje, Felix, por referencias, cuando ya ha sido asesinado, hasta que se nos cuenta el último día de su vida. Trata de rehacerla. ¿Para qué? Es ésa una de las preguntas que parece sobrevolar esta obra: ¿Para qué tanto esfuerzo por convertir nuestras vidas en algo más, si podemos encontrar nuestro final en cualquier callejón? Y es que, a pesar de algunos momentos de humor, "NWLONDON" es una historia (muchas historias) dura. En un momento dado, se escribe sobre un personaje: "Un músculo de esperanza quiso tensarse en su interior, pero lo tenía debilitado por falta de uso".
Dice también Zadie Smith, que ésta es una obra indirectamente política: No nos habla de derechas o izquierdas. Sus personajes se mueven, opinan, toman decisiones según su ideología. Unos piensan que los habitantes de zonas depauperadas no hacen nada para salir de su miseria porque sencillamente no quieren, otros que hay que ayudarles. Es la manera de mostrarnos como seres políticos que tenemos en el día a día. Quizás la más real. Yo también creo que hemos de juzgar a las personas por sus actos, más que por sus palabras. Basta con repasar las promesas incumplidas de los que fueron candidatos a gobernarnos y ahora nos gobiernan para comprender a lo que me refiero.
Los personajes de "NWLONDON" parecen deambular constantemente, sin llegar a ninguna parte. Van al trabajo, discuten con sus parejas en casa, quedan para cenar, llevan a los hijos al parque, visitan a sus ex, visitan a sus padres, van en metro, en autobús, caminan,... Se mueven y acaban preguntándose "¿Avanzar hacia dónde?".
Por eso, porque su autora no pretende tener la solución a los problemas, tampoco concluye su novela con un final que responda claramente a las dudas del lector, ni siquiera sobre las intenciones de ésta. Nos muestra la superficie para que intuyamos el fondo. Lo cual me anima a considerar que no es del todo acertada la teoría que afirma que la literatura anglosajona de calidad está acabada desde que se ha vuelto causalista y da una razón a cada cosa convirtiendo las obras en un mero cúmulo de obviedades. Existen todavía pruebas de lo contrario. Ésta es una.

jueves, 23 de enero de 2014

Coleccionando simetrías III: Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran ganas de invadir Polonia

Ante el entusiasmo provocado por esta sección, he decidido hacer un guiño a nuestro amigo chileno Juan Melville, por si no le pareció suficiente la foto que ilustraba la anterior entrada, nombrando una curiosa coincidencia entre la adaptación cinematográfica de "El corazón de las tinieblas" y un clásico de la literatura universal.
Cualquier cinéfilo, qué digo, cualquiera que haya estado en este mundo más de un minuto conocerá la famosa escena de "Apocalypse Now" en la que helicópteros estadounidenses sobrevuelan Vietnam a ritmo de "La cabalgata de las valkirias" (lo de que sobrevuelen el país y suene música de Wagner es la parte bonita. Por supuesto, no se conformaban con eso. Como se ve en la imagen, también les da por trufarlo todo de bombas). Pues bien, no sé si el padre de Sofia "mejor os hubiera ahorrado mis dos últimas películas" Coppola, además de lector de Joseph Conrad, lo era del inmortal Marcel Proust, tal es la enorme similitud que encuentro con algunas líneas de "El tiempo recobrado": En plena Primera Guerra Mundial, mientras los bombarderos alemanes ("gothas") realizaban incursiones en los cielos parisinos, "a veces resonaba la sirena como una desgarradora llamada de Walkure -única música alemana que se oyera desde la guerra-". 
Si no se trata de una "simetría", al menos, permitidme que lo califique de "parecido razonable".

P. S.: Resulta innecesario aclarar que la frase que da título a esta entrada es del genial Woody Allen. Como creo que a veces le falta un poco de humor a mi blog, terminaré con otra que resume a la perfección mi interés (más bien, la falta de él) por algunas dudas existenciales: " ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Hay posibilidad de tarifa de grupo?".

martes, 21 de enero de 2014

Mi país inventado: Château d´Espagne


Me pregunto si existe algún elemento en las novelas de aventura que predomine sobre la sensación de precariedad. Cualquier empresa que carezca de ella adolecerá de falta de épica y, sin ésta, no hay aventura que valga. Ésa es una de las conclusiones que resultan más evidentes de la lectura de "El príncipe de la niebla", de Martin Mosebach, obra ambientada en la Alemania de finales del XIX, cuando aún existían territorios "sin dueño" y los exploradores no eran meros turistas con ínfulas. Su autor aprovecha un episodio real de la historia colonial germana como excusa para el desarrollo de esta novela en la que un joven e inexperto aprendiz de periodista, Theodor Lerner*, se ve embarcado (nunca mejor dicho) en una expedición por mar cuyas razones de ser son dos: La públicamente reconocida, encontrar a un ingeniero perdido en el Ártico, y la secreta, conquistar la Isla del Oso para su explotación minera. Detrás de ello se encuentra un personaje cándidamente maquiavélico, la señora Hanhaus, estafadora con un concepto curioso de las relaciones sociales: Todos utilizamos a los demás en nuestro beneficio, sin importarnos la licitud o la moral de los medios, y todos somos conscientes de ello. Por eso, la señora Hanhaus no se siente culpable ante sus víctimas, pero tampoco exige responsabilidades a quienes tratan de timarla.
Lo que comienza como una narración a lo Julio Verne va convirtiéndose progresivamente en una detallada descripción del submundo de la especulación hasta, finalmente, transmitir una idea como aprendizaje tras todos los eventos que reseña: La vida en sí es precaria y es eso lo que la convierte en una aventura.

* Parece evidente la intención de Martin Mosebach a la hora de elegir apellido para el protagonista de "El príncipe de la niebla": Lerner significa "persona que aprende".

Destaco un pensamiento del director del periódico para el que trabaja Theodor: Considera que no existe prensa libre mientras ésta sea esclava de los sucesos del día a día, mientras deba esperarse a que éstos tengan lugar para informar sobre ellos y que "la prensa se libera del yugo de los acontecimientos, con su carácter azaroso, imprevisible e imponderable" cuando es ella misma la que "inventa los acontecimientos que relata". A través de críticas indirectas, aunque nada veladas, como ésta a determinada manera de entender las cosas, Mosebach da profundidad a un género a priori ligero, sin por ello olvidarse de entretener.

P. S.: Quienes no sepan francés, por favor, no traten de traducir literalmente la expresión "Château d´Espagne". Significa, aproximadamente, "castillos en el aire".

lunes, 13 de enero de 2014

Coleccionando simetrías II: Historias de la radio


He dudado mucho sobre si incluir esta cita en mi colección de "simetrías", de frases literarias sobre coincidencias, pero, al final, he decidido que me vale al menos para ironizar sobre la importancia de éstas. Se trata, en este caso, de una especie de espejismo: 

"¿Coincidencia? El azar tiene límites. El DJ que hablaba por la radio en la cocina de Colin Hanwell no podía estar siempre entre dos temas. No podía estar siempre entre dos temas justo cuando Keisha Blake entraba en la cocina de los Hanwell. Ella hizo pesquisas. Pero el padre de Leah [...] no pareció entender la pregunta.
-¿Qué quieres decir? Es que no hay música. Es Radio 4. Solamente hablan".

NWLONDON,
Zadie Smith.

domingo, 12 de enero de 2014

Damas del teatro

Son muchos los que han relacionado "Agosto", obra de Tracy Letts galardonada con el Pulitzer de Teatro en 2008, con clásicos de la dramaturgia estadounidense como Eugene O´Neill o Tennessee Williams. Coincido plenamente con esa opinión. El hogar de los Weston nos suena, es terreno conocido. Cinco años después de su estreno en los escenarios, nos llega la adaptación cinematográfica.
Podemos leer esta obra como una historia de mujeres a lo largo de tres generaciones:
Tercera: Abigail Breslin (irreconocible "pequeña Miss Sunshine") interpreta a una chica porrera de 14 años bastante pasota que empieza a cometer errores en su vida, como enrollarse con hombres de 50 años.
Segunda, formada por tres hermanas:
Julianne Nicholson: Mantiene una relación que oculta a su familia. Como solterona, hasta el presente se ha quedado a vivir en casa de sus padres, soportando el comportamiento desquiciado de éstos.
Julia Roberts: Divorciada. Madre del personaje interpretado por Abigail. Su marido la ha dejado por otra mucho más joven.
Juliette Lewis: Multi-divorciada y descerebrada. Ha aprendido a vivir sola, pero únicamente como paso previo a tener pareja.
Primera, formada por dos hermanas:
Margo Martindale: Casada y presunto mayor apoyo de su hermana. Podría ser feliz, pero guarda un secreto que lo hace imposible.
Meryl Streep: Madre de las mujeres que forman la segunda generación y abuela de la de la tercera. Adicta a las pastillas, fumadora con cáncer de lengua (cuando le preguntan si debería estar fumando, contesta con un displicente: "¿Acaso se supone que alguien debería fumar?"). Está amargada y no le importa mostrarlo. Parece que su infancia desgraciada y su enfermedad justificaran su mala baba. O que viviera para sabotear su vida y la de quienes la quieren.
Todas estas mujeres (además de la chica que cuida la casa) y sus parejas, todas sus frustraciones y sus odios, se reunen durante unos días en el hogar de la matriarca como a la espera de que éste estalle en pedazos.
Los actores (los hombres) están bien, incluso muy bien en los casos de Sam Shepard y Chris Cooper, pero no dejan de ser comparsas de ellas.
Se trata de una magnífica adaptación en la que su director evita el lucimiento personal. Tiene claro que el material original es de primera y que su elenco de actores de 5 estrellas lo sabe y es más que capaz de sacarlo adelante. Como consecuencia de ello, nos encontramos con unas interpretaciones de lujo. Incluso Julia Roberts está impresionante. Me creí hasta a Benedict Cumberbatch como oriundo de Oklahoma.
Destaco la banda sonora de Gustavo Santaolalla, que acompaña la trama y la engrandece sin ningún efectismo. Es tan hermosa que podría escucharse independientemente de la película sin perder fuerza.
Sólo hay un "pero": Que los productores obligaran a cambiar el final de la obra y ponerle un pegote completamente innecesario, por fortuna corto. 
En conclusión: Ha nacido un clásico.

P.D.: Sé que ésta no es una reseña muy elaborada, pero quiero que la gente vaya a ver "Agosto" y he preferido no retrasar su publicación. De ahí que parezca una entrada precipitada.

sábado, 4 de enero de 2014

Coleccionando simetrías I: El porqué de las cosas

Dicen que el hombre es un animal de costumbres. Heidegger lo definía como "un ser de lejanías". Por mi parte, añado que es un ser de obsesiones. Quienes me leen saben que una de las mías es la de fijarme en ciertas coincidencias casuales. He escrito ya en alguna entrada anterior sobre este tema, pero desde un punto de vista diferente al actual. En este caso, me propongo "coleccionar" referencias literarias a las simetrías vitales (algo que guarda cierto parecido con lo que hace Paulette Petras con su famosa Ciudad Sitiada, pero sin ánimo de plagio). Ir encontrándolas no depende de mí, por eso no sé si esta entrada tendrá continuación. Tan sólo puedo prometer que compartiré con vosotros todas las que vaya descubriendo. Estad atentos.


"Nos consuelan las simetrías que creemos adivinar en la vida porque sugieren un diseño donde no lo hay".
La gran casa, 
Nicole Krauss.

"-¿Sabe usted lo que tienen en común las batallas de Salamis y Lepanto? [...] Ambas batallas navales tuvieron lugar en Grecia. Ambas constituyeron combates de Oriente contra Occidente. En ambas ocasiones, Oriente luchó contra una coalición. Y también, en ambas, Occidente se encomendó a la protección de una divinidad virginal: la estatua de Paladio y la Virgen del Rosario. En ambas batallas combatieron los dos poetas más relevantes de su tiempo: Esquilo y Cervantes. Los dos comandantes de Occidente habían nacido fuera del matrimonio: Temístocles y don Juan de Austria. Y ambos líderes fueron depuestos tras sus victorias. Los dos tenían la intención de fundar imperios en Oriente. Los dos fueron envenenados [...]
-¿Y qué se deduce de todo ello? [...] Muy bien, existen simetrías, pero ¿qué significan?¿Acaso lo que usted pretende haber descubierto tiene algún significado palpable? [...]
El capitán, confundido, guardó silencio. Todavía estaba obnubilado por su hallazgo, y se mostró desarmado ante el ataque de Lerner.
-No lo sé- dijo en voz baja".
El príncipe de la niebla,
Martin Mosebach.

Por último, añado una reflexión: Ya desde antiguo, la escuela pitagórica vinculó simetría y belleza. Así que, ¿por qué no pensar que quizás a algunos nos atraen este tipo de simetrías no porque creamos ver algún significado arcano en ellas, sino, simplemente, porque amamos la belleza que encierran?

P. S.: Esta vez, la foto no es mía. La elegí porque me pareció que resumía de manera hermosa el tema de esta entrada.
 

martes, 31 de diciembre de 2013

Misteriosos hilos que la vida teje


Esta entrada podría titularse "Un hombre de palabra", porque, como me propuse allá por el mes de mayo, he terminado la lectura de "En busca del tiempo perdido", una de las obras cumbre de la literatura francesa del s. XX, y lo he hecho dentro del plazo fijado. Así que nadie puede burlarse de mí, al menos a este respecto.
Espero que mi billón largo de lectores sepa disculpar si me pongo algo cursi al escribir esta reseña, pero es que yo tiendo a ello y estas fechas lo propician.
A lo largo de los 7 tomos (u 8, pues algunas editoriales dividen el primero en dos), ha pasado la vida delante de nuestros ojos: La infancia del narrador, que disfruta de las fiestas de Pascua con su familia en el pueblo de Combray; su apego por su madre, que roza el complejo de Edipo; el nacimiento de su amor por la Belleza, en cualquiera de sus manifestaciones; sus veranos de playa en Balbec, con su cuadrilla de amigos, o más bien amigas, que luego podría no haber vuelto a ver; el encuentro con la que llegó a ser su primera pareja; la presentación en sociedad, donde fue ascendiendo hasta lo más florido de la aristocracia y convertirse en uno más; el amor adulto, con los celos, las mentiras y los desengaños; la pérdida del ser amado; las pasiones y las vocaciones artísticas; el intento de ser un gran escritor; la comprensión de que algo falta a su obra; las relaciones algo perversas, algo interesadas; la falsedad de algunas amistades; la enfermedad, que lo haría ingresar dos veces en sanatorios durante la Gran Guerra; la pérdida tanto de seres queridos, como de otros con los que compartió vivencias; y, en "El tiempo recobrado", el último de los tomos, la madurez, la decrepitud y el presentimiento de la propia muerte, momento en que se produce una especie de epifanía: El protagonista comprende cuál es la forma en que debe abordar la novela que siempre soñó que podría llegar a escribir algún día. Casi lo mismo que le ocurrió a Proust. Algo así como el encuentro con el Impresionismo: Su obra debería captar la esencia del pasado, traer al presente, a través de ciertos detalles, como la famosa magdalena proustiana, las impresiones sentidas años atrás, a las cuales acompañaría todo un mundo, todo el ambiente que rodeaba esos momentos de vida que serán recreados por él. La única duda que surge, ahora que el narrador ha dado con la clave para llevarla a cabo, es si éste tendrá aquello que pretende transmitir: Tiempo. Tiempo para concluir la empresa que por fin ha iniciado.
Por suerte, aunque le faltó algo de éste para terminar de pulir "En busca del tiempo perdido", Proust sí pudo acabar su obra, y tras un siglo de la publicación del primer volumen, aquí me encuentro, compartiendo con vosotros el deleite que ha supuesto su lectura.
Como colofón a estos meses de gozo, recojo a continuación varias citas que espero que os gusten. Son todas del último tomo:
"Los periódicos se leen como se ama, con una venda en los ojos".
"La gente lo ve todo a través de su periódico".
"No sacrifiquéis hombres a unas piedras cuya belleza procede precisamente de haber fijado un día verdades humanas".
"La verdadera vida, la vida al fin descubierta y dilucidada, la única vida, por lo tanto, realmente vivida es la literatura".
"Es con adolescentes que duran bastantes años con los que la vida hace a los viejos".
"Cuando yo le hablaba a Francisca de una iglesia de Milán [...], envidiaba a los ricos que podían permitirse el espectáculo de semejantes tesoros [...], ella que, llevando tantos años en París, no había sentido nunca la curiosidad de ver Notre-Dame. Y es que Notre-Dame formaba precisamente parte de París, de la ciudad donde transcurría la vida cotidiana de Francisca y donde, en consecuencia, le habría sido difícil a nuestra vieja criada situar los objetos de sus sueños".
"Si yo tuviera todavía el Fraçois le Champi que mamá sacó un día del paquete de libros que mi abuela iba a regalarme por mi cumpleaños, no lo miraría nunca: tendría demasiado miedo de ir insertando poco a poco en él mis impresiones de hoy, de que se fuera convirtiendo en una cosa del presente hasta tal punto de que, cuando yo le pidiera una vez más que suscitase al niño que descifró su título en el cuartito de Combray, el niño, no reconociendo su acento, no respondiera ya a su llamada y permaneciera para siempre enterrado en el olvido".
Después de esto, sobran las palabras.

P. S.: Bueno, añadiré unas: Espero que os gusten los puntos de lectura que me regaló un amigo que conoce bien mis gustos, de los que os hablé hace poco, cuya foto ilustra esta entrada. Se ven pequeños. Recomiendo agrandarla. Hermosísima fotografía, por cierto. (Vale, admito que lo hermoso son los marcadores, que parecen representar el teatro de la vida).
¡FELIZ AÑO 2014 Y QUE SEA PROUSTIANO!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Viajes por el scriptorium


Nicole Krauss podría ser ella misma un personaje de ficción: Nacida en Manhattan, estudió en la Universidad de Stanford, donde conoció al que se convirtió en su mentor, Joseph Brodsky, Premio Nobel de Literatura en 1987, y posteriormente en la de Oxford. Publicó su primera novela a los 28 años (en principio, únicamente en formato digital). Está casada con el autor de culto Jonathan Safran Foer (junto a él y unos cuantos tótems literarios americanos, como David Foster Wallace o Rick Moody, forma parte de la llamada generación McSweeney´s). Ha sido alabada por intelectuales de la talla de la fallecida Susan Sontag y el Nobel J. M. Coetzee. Colabora con algunas de las revistas más relevantes en lengua inglesa (nombremos sólo una: The New Yorker). Es judía, lo cual se filtra en su obra, aunque ella dice no ejercer como tal. Amante de la literatura hispanoamericana (desde Bolaño a Vila-Matas), en la actualidad vive en Brooklyn junto a su marido y sus dos hijos. (Bueno, tampoco hay que olvidar que uno de sus vecinos, con el que trata habitualmente, es el mismísimo Paul Auster, marido de Siri Hustvedt. Está claro que en ese barrio la densidad de talento por habitante es superior a la media de cualquier otro).
Hace algunos años que mi radar de escritores a seguir no paraba de sonar cuando leía u oía su nombre. Así que no es de extrañar que estuviera entusiasmado cuando un amigo me regaló su tercera y última novela, "La gran casa", libro dividido en dos partes: En la primera se narran cuatro historias y en la segunda, la continuación de éstas, donde entendemos la relación que hay entre ellas.
Prefiero no desvelar demasiado sobre el contenido de las cuatro narraciones que componen el libro. Tan sólo explicar que nos hablan de la memoria, de la capacidad que tienen los muebles de evocar recuerdos a aquellos que han vivido rodeados de ellos (en este caso, se trata de un escritorio que pudo haber pertenecido a Lorca), del dolor que supone la pérdida de esos objetos de inmenso valor sentimental. Pero también nos habla de la Literatura, de las obsesiones, de las costumbres judías, de la dictadura pinochetista y sus desaparecidos (palabra que siempre me ha parecido un cruel eufemismo que dulcifica miles de asesinatos, torturas y secuestros), de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, del mundo intelectual. Y va más allá: De las relaciones familiares, de los secretos e intimidades de las parejas, de los reproches entre personas que se quieren, de lo truculento de algunas enfermedades (el cáncer y las neurodegenerativas), de la pérdida de los seres queridos, del amor, de la vida y de la muerte. Y lo hace con un poder descriptivo poco común y a modo de confesiones o de monólogos, funcionando como si fuera un libro de relatos.
Se trata de una bellísima novela, que ha sido candidata al prestigioso National Book Award. Una de esas novelas que dejan huella. Rotunda. Impresionante.
Me gusta particularmente esta vuelta de tuerca a la famosa frase de Blanche Dubois "Siempre he dependido de la amabilidad de los extraños": "Hay momentos en que la amabilidad de los extraños no hace más que empeorarlo todo, porque entonces uno se da cuenta de lo necesitado que está de amabilidad y de que sólo un perfecto desconocido puede ofrecérsela". Difícil transmitir tanta fragilidad en tan pocas líneas.

P. S.: Disculpad la fotocomposición que ilustra esta entrada. Ya sé que no anima a tomarse a Nicole muy en serio. Claro que tampoco la culpa es del todo mía. La mitad de la foto la conforma la portada anglosajona de la novela, que parece una tarta multicolor. Prefiero la edición española de aquí a Lima.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Mitología


Peter O´toole y Joan Fontaine nos han dejado. Es una forma de hablar, porque, por suerte, siempre estarán donde los conocimos, en sus películas. 
Si, como a mí, a alguno de mis lectores le gusta ver fotos de estrellas del cine, les recomiendo la siguiente página: http://liambluett.com/
Se trata de una maravillosa web en la que no sólo vemos a nuestros dioses particulares, sino también sus firmas: cientos de retratos autografiados que harán las delicias de cualquier aficionado al Séptimo Arte.
Pero para quienes piensan que todos nuestros mitos nos están abandonando o para los que opinan que ya no hay actores como los de antes, ilustro esta entrada con una imagen de Ben Whishaw, desde hace años entre mis favoritos.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Ateo practicante

Grande entre los grandes, Unamuno, autor de obras valientes como "Niebla", "La tía Tula" (en mi opinión, una de las novelas más irreverentes que he leído, en la que las ideas religiosas de Tula la vuelven capaz de dejar morir a su hermana con tal de ella ser virgen y madre a la vez) y "San Manuel Bueno, mártir" (historia de un cura que no cree en Dios y sus dudas morales), era ateo, como yo (hay quienes lo ponen en duda, lo sé. Pero también hay quienes ponen en duda mi ateísmo. Y lo digo en serio). Ejemplo de su profundidad intelectual es el siguiente poema:

La oración del ateo

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes
a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande
para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si tú existieras
existiría yo también de veras.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Jep Gambardella, el rey de los mundanos

En 2009 se estrenó una película que era, ante todo, un homenaje a uno de los maestros del cine italiano: Se trataba de "Yo soy el amor" y el director homenajeado era Luchino Visconti. Si alguno de mis lectores no la ha visto (cosa que dudo, porque tienen un gusto fuera de lo común), que no espere un segundo más. Se está perdiendo un auténtico deleite para los sentidos.
Desde entonces, no habíamos asistido a un ejercicio similar tan admirable como es "La gran belleza", de Paolo Sorrentino, tributo al Fellini más excesivo y esteticista, el de "La dolce vita" o "Roma". Su director y su protagonista, el multipremiado Toni Servillo, son viejos compañeros: ésta es su cuarta colaboración. En ella, el protagonista de "No mires atrás" ("La ragazza del lago") interpreta a Jep Gambardella, escritor de una sola novela en su juventud cuando llegó de su pueblo a la Ciudad Eterna, que en su edad madura pasea su figura por las terrazas de moda y los ambientes más destacados de la alta suciedad. Vive cuando duerme la gente corriente, practicando el dolce far niente y preguntándose qué hace alguien como él en lugares como esos, pues entiende que la vida no puede ser algo tan limitado. No es de extrañar la referencia al mundo proustiano expresada en dos ocasiones a lo largo del film. Y es que podría decirse que Jeb ha heredado del narrador de "En busca del tiempo perdido" el trono como rey de los mundanos: de reunión en reunión, como el otro de salón en salón. Ambos reflexionando sobre la vida, la muerte y aquello con lo que tratamos de adornarlas. Ambos perdiendo el tiempo.
Sorrentino es un director que no tiene miedo a que se note la presencia de la cámara, que pasea de manera sutil, casi etérea, acariciando las imágenes con auténtica sensualidad. Palacios, jardines, fiestas frikis, decadentes,... todo está rodado primorosamente y denotando una labor de preproducción que ha de haber supuesto un increíble quebradero de cabeza.
La banda sonora es otra de las grandes bazas de esta película: Entre lo hortera y lo sublime, como la propia Roma.
El guión está lleno de aciertos, de frases inteligentes, de parlamentos que calan en lo más hondo. Y muestra algo que ya hace siglos nos dijo Segismundo: que la vida es un frenesí, una ilusión, una sombra, una ficción.
Si después de lo dicho queda alguna duda, aclaro que estamos ante una de las mejores películas del año, de la década. Probablemente, me quede corto.

P.S.: Al concluir la redacción de esta reseña, leí la publicada en el siguiente enlace: http://johannes-esculpiendoeltiempo.blogspot.com.es/2013/10/la-gran-belleza-la-grande-bellezza-2013.html
Os animo a visitar esa página, porque el contenido de la entrada se parece mucho al de la mía (lo cual no es de extrañar, pues hablamos de lo mismo), pero está expresado de manera más cuidada.